La Comisión por la Verdad y la Reconciliación (TRC) se fundó en el periodo directamente posterior al final del apartheid.

La componen tres comités diferentes: el Comité de investigación de las Violaciones de los Derechos Humanos, el Comité de Indemnización y Reinserción y el Comité para la Amnistía.

La comisión creó un tribunal al que podían recurrir los autores de las violaciones de los derechos humanos durante la época del apartheid como plataforma oficial para arrepentirse de sus crímenes y solicitar la amnistía.

El arzobispo Desmond Tutu fue el encargado de supervisar el proceso.

Representantes de todos los colores del espectro político participaron en la comisión. Se retransmitieron por televisión algunos testimonios de personas que pedían inmunidad por los crímenes cometidos y relataban espeluznantes historias de asesinatos. La nación pudo contemplar uno los momentos más estremecedores del proceso: el llanto irreprimible de Desmond Tutu al oír un testimonio especialmente conmovedor.

La comisión se fundó para servir a las víctimas y a los autores de los atropellos. Las víctimas pudieron solicitar indemnizaciones, y sus verdugos podían obtener una amnistía de su condena con la condición de que confesaran completamente su grado de implicación en el apartheid.

Durante el apartheid se produjeron muchas desapariciones, y el proceso de la comisión ofreció la oportunidad de descubrir qué había ocurrido exactamente en cada caso.

En líneas generales, se considera que la comisión fue un éxito, y ya se han establecido comisiones similares en Liberia y Sierra Leona.