Sudáfrica ha dado el mundo hijos e hijas insignes, que han realizado una contribución inestimable a la cultura internacional.
Albert Lutuli se convirtió en 1960 en el primer hombre de raza negra que recibió un Premio Nobel. Su arresto domiciliario le impidió cumplir plenamente con sus deberes de presidente del Congreso Nacional Africano.
Desmond Tutu es famoso por su participación en los foros internacionales como firme opositor del apartheid, una proyección internacional para la que utilizó como plataforma su cargo en el Consejo Sudafricano de Iglesias. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1984 por su compromiso y entrega a la lucha contra la segregación.
Nelson Mandela y FW de Klerk desempeñaron un papel fundamental en las negociaciones que originaron el fin del apartheid en Sudáfrica. Ambos compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993 y continúan su labor humanitaria. Juntos marcaron el camino de una nueva democracia para Sudáfrica.
Tutu, Mandela y De Klerk estuvieron presentes en la proclamación de Sudáfrica como país organizador de la Copa Mundial de la FIFA 2010, la primera vez que tres Premios Nobel asistían a una ceremonia de presentación de la nación anfitriona de la Copa Mundial de la FIFA.
Entre los sudafricanos insignes se deben mencionar los nombres de Christiaan Barnard, el cirujano que llevó a cabo con éxito el primer transplante de corazón del mundo, y Max Theiler, que recibió el Premio Nobel en 1951 por su descubrimiento de la vacuna contra la fiebre amarilla. En el mundo del deporte, el sudafricano Gary Player está considerado como uno de los mejores golfistas de todos los tiempos.


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