Sudáfrica posee una rica y exuberante cultura. El país ha recibido influencias culturales bien diferenciadas de todos sus estamentos y grupos sociales, una diversidad a la que rindió homenaje el arzobispo Desmond Tutu con su famosa frase: "La nación del arco iris".
Sudáfrica no posee una cultura única sino, más bien, una mezcla muy variada de diferentes culturas, todas ellas respetadas en su constitución y, en definitiva, representativas exclusivamente de este país.
Las artes plásticas y la música son expresiones intrínsecas de este crisol cultural. Las artes plásticas, por ejemplo, abarcan desde las pinturas rupestres de las montañas del parque nacional de Khahlamba Drakensberg hasta los alegres dibujos con que la tribu ndebele decora los muros de sus cabañas. Entre las obras de la artesanía tradicional cabe destacar las intrincadas labores de cuentas y abalorios, la cerámica y los tapices.
La nación disfruta también de una mezcla muy ecléctica de estilos musicales. Johnny Clegg canta en zulú y Abdullah Ibrahim es un maestro del jazz, como también el trompetista Hugh Masekela. El grupo Lady Smith Black Mambazo ha recibido los aplausos de la crítica y del público internacional, al igual que Miriam Makeba. El abanico de estilos musicales recorre desde las melodías tradicionales, el pop, el rock y el reggae hasta los sonidos inconfundibles del kwaito.
Sudáfrica posee siete zonas consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entre ellas Robben Island y la Cuna de la Humanidad. La nación brinda a los visitantes museos y aldeas culturales en abundancia, que instruyen al turista en las tradiciones tribales.
Incluso el fútbol tiene su propia cultura, con un característico aroma sudafricano.
El Festival Nacional de las Artes se celebra entre finales de junio y principios de julio en Grahamstown, cerca de Puerto Elizabeth.


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