 Jo'burg, Jozi, eGoli o la Ciudad del Oro (nunca Johannesburgo) es, con diferencia, la mayor urbe de Sudáfrica. Localidad de rápido crecimiento, a menudo resulta fea, pero es rica, vital y goza de un clima privilegiado. Si se desea conocer la verdadera Sudáfrica e intentar comprenderla, Jo'burg no debe faltar en ningún itinerario. Aunque la separación entre razas pervive, hay más posibilidades de conocer negros en relativa igualdad de condiciones en Johannesburgo que en cualquier otro lugar. A diferencia de muchas ciudades sudafricanas en las que hay tan pocas caras negras que uno casi se olvida de que está en África, el centro de Jo'burg ha sido recuperado por la población negra, y las aceras están copadas por los vendedores ambulantes y puestos de todo tipo. También cuenta con una oferta teatral y musical interracial cada vez más amplia. El centro de la ciudad se extiende siguiendo una rigurosa cuadrícula, por lo que resulta sencillo orientarse. Los suburbios del Norte están habitados por blancos de clase media; son barrios aislados y asépticos, los negros trabajan allí en tareas domésticas. Las barriadas negras o Townships circundan la ciudad ofreciendo un agudo contraste frente a los suburbios del Norte. Soweto, una enorme superficie atestada de bungalós, casas, cabañas, dormitorios comunales y chabolas, es el mayor Township. La mayoría de los sudafricanos blancos ignora por completo cómo es la vida dentro de los Townships, y pocos han llegado a internarse en alguno. Aunque los Townships continúan sumidos en un estado traumático, los foráneos no son automáticamente elegidos como objetivo por sus habitantes y es posible visitarlos. No obstante, es recomendable pedir consejo a un lugareño antes de desplazarse a uno o ir con un viaje organizado o con un amigo negro de confianza. Durante un tiempo, Hillbrow fue uno de los lugares más excitantes de Sudáfrica, una meca de la bohemia, con la que sólo podían rivalizar el Soho y el Greenwich Village. Sin embargo, hoy en día puede que sea el sitio más peligroso del país, dominado por rascacielos y hoteles baratos. Quien quiera visitarlo debe armarse de valor y, desde luego, no ir de noche. Quizá el viajero no tenga elección y deba pasar por Johannesburgo, ya que la mayoría de los vuelos internacionales se dirigen allí. La metrópoli es uno de los principales puntos para los vuelos nacionales. Muchos no encuentran problema alguno al pasearse por la ciudad, pero es conveniente estar precavido. Una combinación de sentido común y temor será siempre la mejor defensa. No es prudente mostrar signos de ostentación ni parecer un turista (los bolsos y las cámaras son tentaciones). Es necesario observar lo que ocurre alrededor y no dudar en cruzar la calle para evitar un callejón o un individuo o grupo con aspecto sospechoso. Debe evitarse el centro de la ciudad por la noche y los fines de semana, cuando las tiendas están cerradas y circula poca gente. Al conducir hay que mantener los pestillos cerrados y, al esperar en un semáforo, conviene dejar suficiente espacio delante para poder huir si es necesario.
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