 Ciudad del Cabo es ambivalente, europea y africana, una mixtura de ambos mundos. Pero indiscutiblemente es una de las ciudades más bellas del continente. Ciudad del Cabo, el asentamiento más antiguo de Suráfrica, está dominada por el monte Mesa, de 1.000 m y cima plana, y a escasa distancia pueden realizarse excursiones, visitar los viñedos y bañarse en las playas. Tiene fama de ser una ciudad abierta y de ambiente relajado, y tal vez la más segura de África para los visitantes. El centro de la urbe se extiende al norte del monte Mesa y es sorprendentemente exiguo. La zona central, denominada City Bowl, acapara los puntos más atractivos de la localidad. El castillo de Buena Esperanza fue edificado entre 1666 y 1679 y es una de las construcciones de mayor antigüedad del sur del continente. El Museo Surafricano, aunque un tanto pasado de moda, merece una visita, tiene numerosas vitrinas llenas de animales y dioramas de dinosaurios. Entre los objetos de civilizaciones indígenas, figuran llamativas muestras del arte de las comunidades san (bosquimanos). El District Six Museum es un emplazamiento sencillo dedicado a los residentes de la otrora vibrante comunidad que fue arrasada por las excavadoras. El muelle de Victoria y Alfred se encuentra al norte del centro. Orientado descaradamente al turista, pero sin la pulcra artificialidad de similares remedos de puertos, es un lugar interesante, repleto de restaurantes, bares, locales de música, tiendas y un nuevo acuario. Los establecimientos cierran tarde, así que se puede ir a cualquier hora. El teleférico del monte Mesa es una atracción obvia y popular, pero imprescindible. Cuando el cielo está despejado, las vistas desde la cumbre son sublimes; se pueden realizar excursiones por la cima, en especial en primavera, cuando las plantas florecen. Alberga damanes de roca, criaturas semejantes a un roedor, pero cuyo pariente más cercano es el elefante. El jardín botánico Kirtenbosch, en la ladera este del monte Mesa, está dedicado a las plantas endémicas. La isla de Robben (o Seal), sirvió de cárcel a los presos políticos hasta la caída del Apartheid; su residente más famoso fue Nelson Mandela. El City Bowl es el lugar adecuado para buscar albergues, casas de huéspedes y hoteles. Sea Point, en el océano Atlántico, al oeste del centro, es otra buena zona donde hospedarse. Observatory, un bonito barrio frecuentado por estudiantes, se ubica al este del centro y un poco apartado, pero allí se pueden descubrir establecimientos económicos y de precio medio. Además, resulta el sitio idóneo donde comer para quien el fulgor de los muelles le resulte excesivo.
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