 Después de las elecciones de 1994 se estableció La Comisión para la Reconciliación y la Verdad (1994-1999) con la finalidad de sacar a la luz pública los crímenes cometidos durante el apartheid. Esta comisión estaba encabezada por el Arzobispo Desmond Tutu quien había establecido como lema de la comisión que "Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón". Muchas historias de brutalidad e injusticia fueron narradas a esta comisión, ofreciendo catártasis a la gente y las comunidades de las que se abusaron en el pasado. La comisión trabajaba sobre la base que la víctima explicara lo sucedido y los perpetradores confesaran su culpa, con amnistía concedida a quien hiciera una confesión total. Aquellos que optaran por no acudir a estas audiencias se le enjuiciaría y castigaría si las denuncias eran probadas. Si bien algunos policías, militares y ciudadanos confesaron sus crímenes, pocos de los que dieron las órdenes para que estos crímenes se cometieran se presentaron a las audiencias. P.W. Botha fue uno de los que no se presentó y hasta la fecha no ha podido ser enjuiciado. En 1999 Sudáfrica tuvo sus segundas elecciones libres. En 1997 Mandela pasó la dirigencia del Partido del Congreso Africano a su segundo, Thabo Mbeki. Las elecciones fueron un éxito para el Partido al cual le falto un solo curul para tener la mayoría absoluta, o dos tercios de la Asamblea, lo cual le hubiera permitido cambiar la constitución. El Partido Nacionalista de radicales blancos perdió dos tercios de sus curules. El Partido Democrático formado por blancos surgió como una nueva fuerza con un programa liberal, al que se aunaron varios miebros de la raza negra. Si bien Mbeki no tiene el arrastre y la simpatía que tiene Mandela, ha probado ser un político sagaz. En 2003 logró una mayoría de las dos terceras partes en el parlamento, dándole la oportunidad de hacer cambios a la constitución. Sin embargo, no todo ha ido bien en Sudáfrica. La negativa de Mbeki de reconocer la epidemia de SIDA en su país le atrajo críticas de todo el mundo, al igual su negativa a condenar la expropiación forzosa de las granjas de los blancos en el país vecino de Zimbawe. El crimen ha aumentado considerablemente desde la eliminación del apartheid. Entre 1994 y 2001 el crimen violento ha aumentado en un 33% y aproximadamente 1.500 agricultores blancos han sido asesinados desde 1991. Sudáfrica es el país que encabeza la lista de asesinatos en el mundo, reportándose en 2002, 114,8 asesinatos por 100.000 habitantes o cinco veces más que el segundo en la lista que es Brasil. También encabeza la lista en robos y asaltos. En 2004 el gobierno publicó estadísticas que indicaba que la tasa de criminalidad estaba bajando, si bien se le ha dado poca credibilidad a dicha información. En el 2003 la Interpol publicó cifras de crímenes que era el doble de las publicadas por el gobierno. Se estima que desde 1994, 250.000 sudafricanos blancos han emigrado del país. Los que permanecen normalmnete viven en comunidades aisladas con poco contacto con la población negra. El país se haya inmerso en exportación de oro y dimiantes (mercados que domina), en un intento de resolver uno de los mayores problemas del país que es la delincuencia (aunque ha descendido ligeramente), en el de controlar el SIDA (que afecta a 4,5 millones de surafricanos, y en una reforma agraria para aliviar tensión social y diferencias raciales. Esta reforma consiste en la devolución de los blancos de sus tierras a los negros a los cuales se les arrebataron. Sin embargo el tema parece no avanzar y menos del 10% de las tierras han sido devueltas y el Gobierno ha dedicido obligar a vender las tierras por un precio razonable o expropiarlas en un corto periodo de tiempo. Por otro lado el presidente, Thabo Mbeki dio autorización para llevar al Parlamento una posible ley de matrimonio homosexual.
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