 Los Boers mientras tanto continuaron su búsqueda de tierra y libertad y finalmente se establecieron en Tarnsvaal y el Estado Libre de Orange. Por un tiempo parecía que las repúblicas se iban desarrollando armoniosamente hacia estados estables, a pesar que los Boers no eran muy numerosos, no tenían ninguna industria y escasa agricultura. En 1869 se produce un hecho que tendría una influencia enorme en la región con el descubrimiento de yacimientos de diamantes en Kimberley. Los yacimientos estaban en tierras pertenecientes a los Griqua, las cuales reclamaban como propias los estados de Transvaal y Orange. La Gran Bretaña rápidamente actuó en la disputa anexándose las tierras para ellos. El descubrimiento de diamantes en Kimberley atrajo numerosos europeos y trabajadores negros a la región. Poblados comenzaron a aparecer donde la separación de blancos y otras razas no era debidamente respetada como exigían los Boers. Por esta razón y por el hecho que sus repúblicas se estaban empobreciendo, no obteniendo beneficio alguno de las riquezas de los diamantes de la zona ocupada por los británicos, aumentó la frustración y el resentimiento de los Boers.
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