Los Boers continuaban manifestando su desagrado con el régimen británico que gobernaba la Colonia del Cabo.
La proclamación de la igualdad de las razas por parte de los británicos fue una espina que causaba grandes molestias entre los Boers.
En 1836, varios grupos de éstos y un gran número de Khoikhoi decidieron emprender una larga marcha hacia el interior de Sudáfrica en busca de mayor independencia.
En las llanuras que se forman al norte y este del río Orange, en la frontera de la Colonia del Cabo, parecieron haber encontrado la tierra prometida.
Las vastas llanuras, poco habitadas, era ideales para la cría de ganado. Sin embargo, lo que no sabían los emigrantes es que los habitantes de aquellos lugares eran los habitantes desplazados por el difaqane.
Con la excepción de la tribus Nbedele, los Boers no encontraron gran resistencia por parte de los grupos que ocupaban estas tierras.
Eran grupos no muy numerosos y faltos de armas y caballos. La condición débil de estos habitantes convenció a los Boers que estaban llevando la civilización a un área salvaje.
Sin embargo, en las montañas donde el rey Moshoeshoe I formaba la nación Basotho, que posteriormente sería conocida como Lesotho y los valles bosquíferos de la tierra de los Zulús, la situación era diferente, ya que éstos si presentaron fuerte oposición y la zona se mantuvo en guerra de guerrillas por un periodo de cincuenta años.
El río rojo
La primera parada de la Gran Marcha fue en Taba Nchu, cerca de lo que es hoy en día Bloemfontein donde se estableció la primera república.
A raíz de desacuerdos entre los dirigentes de los Boers, varios grupos se separaron, dirigiéndose algunos hacia el norte cruzando el Drakensberg hacia Natal, con la idea de crear otra república en esa región.
Ésta era, sin embargo, tierra Zulú y el líder Bóer Piet Retief visitó al rey Zulú Dingaan. Retief fue masacrado por los Zulús y surgió una guerra con los Boers por el líder asesinado.
La culminación de esta guerra se produjo el 16 de diciembre de 1838 en la batalla del Río Ncome en Natal. Varios Boers fueron heridos, pero millares de Zulús fueron muertos, creando la leyenda que el río Ncome se volvió rojo por la sangre derramada.
Después de esta victoria, que principalmente de debía al mejor armamento, los Boers se convencieron que su expansión estaba guiada por inspiración divina.
Sin embargo, sus esperanzas de establecer una república en Natal se vieron prontamente frustradas cuando en 1843, los británicos se apoderaron de la región y crearon la Colonia Natal, la cual se conoce hoy en día como Durban.
Los Boers se vieron, por tanto, apresados entre dos bandos. Por una parte los británicos y por otra parte los nativos. Finalmente emigraron hacia el norte de la tierra que habían ocupado.
Los británicos establecieron plantaciones de caña de azúcar en Natal, pero no lograron despertar mucho interés en los Zulús para trabajar dichas plantaciones.
Es así que decidieron traer inmigrantes indios, los cuales comenzaron a llegar en 1860 y siguieron creciendo hasta alcanzar una población de 150.000 trabajadores indios. En 1893, cuando Mahtama Gandhi llegó a Durban, la población india era mayor que la blanca.