Cuando Jan van Riebeeck llegó al Cabo en 1652, el territorio se hallaba habitado primordialmente por Hottentotes y Bosquímanos nómades, sobreviviendo a duras penas de la tierra.
Desde aquel entonces, los visitantes a la Península del Cabo siempre se han entusiasmado con su belleza, sus montañas y valles fértiles, la abundante flora autóctona y las playas abiertas. Ambas costas de la península tienen playas de arena blanca deslumbrante.
Entre más de 100 playas para elegir, Muizenberg y St. James tiene cabinas multicolores para mudarse de ropa y Clifton atrae las bikinis. Aquellos que quieren observar a la gente, caminan por Sea Point Promenade y los nudistas se ponen al descubierto en Sandy Bay.
La encantadora villa de Kalk Bay se destaca por las embarcaciones pesqueras multicolores y los pescadores curtidos por el sol y la sal del mar. La mejor vista de la ciudad es desde la cima de Táble Moutnain (Montaña de la Mesa) mientras que Chapman's Peak ofrece otro paseo escénico inolvidable.
El paseo de 10 kms brinda una serie de vistas panorámicas de Chapman's Bay y el puerto de Hout Bay lleno del bullicio de la flota pesquera.
Un paseo muy popular es el que conduce desde Simon's Town por la reserva Cape of Good Hope hasta llegar a Cape Point. La reserva constituye el jardín de flores silvestres más grande del Cabo. La península, que forma parte del Reino floral del Cabo, contiene más plantas autóctonas por metro cuadrado que cualquier otra parte del mundo: entre ellas la protea, ericáceas, lirios, azucenas y orquídeas. Desde la Ciudad del Cabo y a pocos kilómetros de distancia, las reservas naturales, parques de animales y santuarios de aves, atraen a aquellos que aprecian a la naturaleza en sus formas más variadas.