El Orange Free State yace en la escarpa de la meseta central y limita con el Transvaal, Natal, Lesotho y la provincia del Cabo. "Espacios Abiertos" es una frase muy apta para describir a la perfección a ésta provincia mediterránea.
Entre el río Vaal en el norte y el río Ornage en el sur, esta inmensa pradera ondulante, poblada de granjas y salpicada con molinos de viento, se extiende a los cuatro puntos cardinales y de un horizonte al otro.
La noche es la hora de los efectos especiales. El ocaso es un espectáculo de llamaradas incandescentes iluminando el paisaje con colores brillantes.
Velozmente el firmamento se torna negro aterciopelado y se encienden millones de estrellas. Tome un desvío de la carretera supermoderna y descubrirá una comunidad agrícola donde el tiempo pasa a un ritmo sosegado.
La gente no mira al reloj. La hospitalidad es una costumbre arraigada y un veraneo en una granja del Orange Free State es la oportunidad para descubrir la gente amable que habite la provincia.
Hay senderos para la aventura que bordean la base de las colinas, en las magníficas montanas de las tierras altas del este. Uno de los senderos que ofrece un desafío sin paralelo, es el que conduce desde Qwa Qwa hasta la cima del cerro Mont-Aux-Sources, una de las más altas del Drakensberg.
Mientras se camina por el se pueden admirar las pinturas rupestres en las paredes de las cuevas.
Hoy en día, la Ruta N1 enlazando ciudades modernas con fincas, minas y fábricas, sigue la misma ruta tomada por los cazadores, comerciantes, misioneros y \Voortrekkers, que atravesaron la planicie desde el Cabo a comienzos del siglo 19.