En el corazón del territorio Zulú, Pietennaritzburg es una ciudad de encanto y dignidad, que alcanza la cúspide de la belleza en primavera cuando florecen las azaleas. Cuando llegaron los primeros Wortrekfcers en 1837, encontraron un predio de tierra fértil circundada por colinas, al lado del río Umsindusi. Decidieron establecerse y fundaron una aldea que nombraron en honor a dos de sus líderes, Piet Retief y Gerrit Maritz, Seis años después, los británicos convirtieron al pueblo en una guarnición militar y el centro administrativo de la colonia. A través de los años, arribaron las Hindúes, lo que dio un sabor oriental al poblado: templos Indostanos, mezquitas Musulmanas, tiendas de especias, restaurantes con platos de curry y saris de seda. La atracción de la ciudad yace en la dignidad del "viejo mundo". Numerosos vestigios del régimen británico han sobrevivido y a Pietermaritzburg, se la llama afectuosamente "el ultimo bastión del Imperio Británico". Angostas callejuelas peatonales enladrilladas enlazan los edificios Victorianos y eduardianos. Los colegios de pupilos, de alta alcurnia, en la ciudad y los alrededores, preservan las tradiciones británicas elitistas. En los suburbios, las calles arboladas y sombreadas y las residencias de ladrillo rojo rodeadas de espaciosos pórticos» refuerzan el ambiente Victoriano.Los descendientes de los Voortrekkers. vecinos del viejo sector de la ciudad y el Museo 'Voortrekkers (originalmente una iglesia) recuerdan el origen de los primeros colonos. Hoy la ciudad disfruta de un estilo de vida del siglo 20, con tiendas, centros comerciales y hoteles de primera categoría.. En las zonas aledañas hay reservas y recreos para complacer todos los gustos y para aquellos que disfrutan del famoso sol Sudafricano y el estilo de vida al aire libre.
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