 El oro fue el catalizador que le dió vida a Johannesburgo y la identidad de la ciudad siempre; estará ligada muy de cerca al oro. La oportunidad de amasar grandes fortunas atrajo las multitudes desde la época en que la ciudad no era más que un conjunto de casuchas de madera y chapa. Aquellos que demostraron iniciativa y empuje, tuvieron éxito. Espléndidas mansiones, con canchas de tenis y piscinas y automóviles de lujo estacionados en el jardín, testifican que Johannesburg es una Sociedad opulenta. Esta es una zona dinámica, "nouveau riche", con un ritmo acelerado, divertido y moderno. Una metrópoli cosmopolita, llena de vitalidad y energía. Soberbios hoteles, restaurantes y centros comerciales de lujo, satisfacen los gustos y los caprichos de los más exigentes. Canchas de golf, jardines botánicos y parques salpicados entre los rascacielos y los jardines inmaculados de las residencias de la zona norte, hacen una delicia de un paseo en automóvil lento y ocioso. La ciudad ofrece un repertorio muy variado de actividades. Algunas de las opciones: comience con la vista sensacional desde la terraza del Cartón, elévese en un globo aerostático, vaya a contemplar las estrellas al Planetario o a remar al lago del zoológico. Mueva sus pies al ritmo del jazz, emociónese con el batir de tambores africanos, observe los potros Lippizaners ejecutar sus complicadas rutinas. Johannesburgo tiene la ventaja adicional de encontrarse a corta distancia - por tierra o por aire - de las reservas de animales más prestigiosas y del África indómita, donde podrá encontrar el sitio ideal para olvidarse del trajín diario.
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