 Pocos países pueden competir con la belleza de los paisajes de Sudáfrica. Abundan los fértiles viñedos, las aldeas tribales tradicionales y los modernos perfiles de ciudades del siglo 21. Es muy fácil enamorarse de la belleza del Cabo del sudoeste y de la Ruta Jardín. Bendita con todo lo que es espectacular en la naturaleza, la región ofrece montañas esplendorosas, un reino vegetal prodigioso, puertos pesqueros, blancas y amplias playas y un mar color zafiro. Dominando el extremo norte de la Península del Cabo, se encuentra '"Table Mountain" ostentando el famoso "mantel" conocido en el mundo entero. Playas tranquilas, lagunas, costas rocosas y encantadores lugares de veraneo a orillas del mar, salpican la costa desde Mozambique hasta la desembocadura del río Orange. El interior también ofrece contrastes. En el Valle de La Desolación del Gran Karoo, se ven pilares gigantescos de dolerita esculpidos en formas extraordinarias por la erosión, mientras que enormes montículos de rocas demuestran la capacidad artística de la naturaleza. En primavera, Namaqualand tiene un esplendor propio, cuando el monótono semi desierto se transforma en un despliegue espectacular de flores brillantes, desde un horizonte al otro.El Blyde River Canyon, en el Transvaal oriental, es una de las maravillas naturales de África. Serpenteando en el fondo del cañón, el río es flanqueado por rocas y peñascos en contrastantes colores de amarillo y rojo. En los límites occidentales, el Drakensberg ofrece vistas inolvidables durante todo el año, mientras que el interior ofrece un cuadro tranquilo y pastoril. Orgullo y encanto del Orange Free State, sus dorados acantilados constituyen una parte muy importante del gran patrimonio natural del país.
|